sábado, 23 de agosto de 2008

Regreso de las vacaciones















































































Hemos pasado doce días disfrutando de los paisajes, las playas y las montañas de Asturias. Ha sido una pequeña aventura para nosotros, pues hemos estado en diferente campings y era la primera vez que realizábamos.en familia, un viaje de este tipo.
Todo ha ido muy bien y ha sido una experiencia enriquecedora. Tan bien ha ido que ya nos habíamos acostumbrado a dormir en una colchoneta y otras incomodidades de una vida tan distinta a la cotidiana. Aunque teniamos ganas de reencontrarnos con todo lo que representa nuestra vida cotidiana —los amigos, las cosas, nuestras ocupaciones— hubiérmos alargado nuestra estancia.
Ahora desde aquí, se hecha de menos la vista al mar desde la parcela del camping de la playa de Vidiago y la belleza de las montañas asturianas.
Hay algo muy grato en plantearse nuevas experiencias y lanzarse a vivirlas, es la principal manera de agrandar nuestra experiencia vital y crecer. No se trata de una gran gesta como subir a la cima de una montaña de ocho mil metros o de cualquier otra proeza realizada por unos pocos aventureros. Se trata de algo nuevo para uno y ya con eso se convierte en algo muy interesante.
No nos vale que la experiencia sea vivida a diario por muchas otras personas como algo habitual,
sino que tenemos que vivir esa experiencia por nosotros mismos. Y es muy grato tener esa experiencia en familia, como una pequeña tripulación que maneja un barquito y en la que todos son imprescindibles para llegar a la otra orilla. Como siempre lo importante no es llegar sino realizar el camino.
Tratando ahora de regresar a una vida cotidiana y conectada a lo laboral, tengo que reconocer que cuesta arrancar. Hay temas que han quedado pendientes y en los que puedo ir avanzando (uno viene cargado de buenos propósitos) pero de momento cuesta ponerse con ellos.
En fin, mi deseo de que todos tengamos un buen comienzo de año laboral, que surjan proyectos nuevos e interesantes y que sepamos afrontarlos con la mejor actitud.
Jesús S.

lunes, 4 de agosto de 2008

Familias y globalización
























Esta es la imagen para el Congreso «Familias y Globalización: ¿Qué globalización, para qué futuro?». La FAD lleva realizando estos Congresos desde hace unos años. La imagen para las tres últimas convocatorias la he venido realizando yo.
Siempre son temas interesantes, especialmente porque luego los diferentes ponentes abordan el tema desde puntos de vista muy variados. El término globalización a nadie le pilla a estas alturas como algo nuevo o ajeno. Es algo sobre lo que cada vez se habla más y que está influyendo en nuestra vida y va a influir decisivamente en la de las generaciones futuras. Este fenómeno está cambiando el mundo a gran velocidad. Como diseñador lo primero a la hora de abordar un trabajo así es documentarse para saber de que se está hablando. Luego los puntos de vista con los que nos encontramos son tremendamente variados. Aunque el diseñador tenga la tentación de emitir a través de sus propuestas su personal punto de vista, tiene que cuidar de que la imagen resultante pueda ser lo suficientemente amplia/ambigua para recoger los diferentes puntos de vista. De alguna manera es como una película que no puede proponer un final concreto sino que ha de apuntar a un final abierto. Son los ponentes los que cada uno según su personal preparación ha de concretar causas y prever soluciones. He tenido durante la fase de diseño la tentación de realizar propuestas más dramáticas, creo que afortunadamente las he evitado, en parte con la ayuda del buen criterio del cliente.
Después de esa fase de documentación suelo tener una buena bola mental. Si hay la posibilidad suelo necesitar un tiempo para digerir esa información. Personalmente la solución suele venir cuando ese trabajo se hace de alguna manera inconsciente y la solución se presenta como un fogonazo. En este caso fue en la mañana, durante la ducha. Para la realización compré una pecera y tintas liquidas. Impliqué a mis hijas —de seis y cinco años— para que fueran soltando pequeñas cantidades de tintas de colores, con cuentagotas, sobre el agua transparente. Yo debía ir realizando las fotos con la mayor rapidez pues las tintas fluían y se mezclaban en segundos. Así este trabajo se ha convertido también en un trabajo en colaboración y a las niñas les hace sentir implicadas en la empresa familiar.
Por otro lado; como todos los años, el mes de julio es un mes de bastante presión laboral pues todos los clientes quieren dejar los trabajos terminados antes de irse (para encontrarlos luego impecáblemente realizados a su vuelta). Incluso surge algún nuevo encargo de última hora para realizar maratonianamente y dejar en imprenta antes de las vacaciones. Desde aquí me solidarizo con los trabajadores de las imprentas a los que siempre les hacemos lo mismo y les entregamos el trabajo el último día de julio. Estoy con los últimos flecos y llego realmente cansado a esta recta final... y con muchas ganas de desconectar un poquito. Como autónomo tengo muy pocas ocasiones de cerrar unos días. Me llevo mi nueva cámara de fotos a la que espero comenzar a sacar partido.
Felices vacaciones a todos. Cuidaros.