jueves, 27 de enero de 2011

Pequeños estudios de diseño




















La experiencia que voy compartiendo en este blog es, fundamentalmente, la que tiene que ver con mi circunstancia como trabajador autónomo. Esta es la experiencia que vivo actualmente y trato de apreciar y compartir con todo aquel a quien pueda interesar. Sin embargo no quiero que nadie saque la conclusión de que trabajar como autónomo es la mejor opción para un diseñador, por encima de otros posibilidades. Tiene sus ventajas evidentes: puedes trabajar en casa, organizarte tu horario, no tienes jefes y los beneficios económicos (una vez desccontando los impuestos y otros gastos), se quedan en casa. Pero también sus desventajas, que cuando se mira desde fuera no son tan evidentes. La principal es la necesidad de automotivarse, de realizar varias funciones que no tiene que ver directamente con el trabajo creativo y la busqueda de unos clientes (y unos ingresos) suficientes. Algo que creo importante es recomendar a un diseñador que comienza que se forme en el trabajo con otros, que aprenda y se empape de la forma de trabajar de diseñadores con experiencia, antes de pretender comenzar una carrera independiente. Comenzar la carrera profesional como freelance seguramente no es la mejor opción. Existe una amplia variedad de posibilidades profesionales para un diseñador gráfico y me gustaría enumerar aquí algunas de ellas.

Estudios compartidos
Si en el tiempo en que me estaba formando como diseñador me hubieran preguntado por mis deseos profesionales, hubiera respondido que  me gustaría trabajar en un pequeño y agradable estudio con varios compañeros, donde pudiera disfrutar de una gran libertad laboral y creativa. Entonces no podía ver el otro lado de la moneda, las largas jornadas laborales de trabajo duro, los clientes difíciles, los proyectos rechazados,  el aspecto empresarial de un proyecto así... y un largo etcétera.

Una alternativa  frente al trabajo como autónomo es la creación o integración en un pequeño estudio. Un pequeño estudio puede acceder a encargos que dificilmente le van a ser encomendados a un diseñador freelance. Un pequeño estudio de diseño puede estar formado por dos diseñadores asociados que se constituyen en empresa y comparten un proyecto. Pueden ambos tener un perfil similar o complementario. Quizá un miembro del equipo tenga un perfil más creativo y el otro una visión más empresarial y comercial. En todo caso es importante que tengan cierta afinidad.

Ilustración de cine

























Esta es la imagen que he creado para el cartel y el tríptico del programa de Cine y educación en valores. En este caso el cliente quería un tipo muy concreto de resultado, basado en la creación de una ilustración.

Me he tenido que introducir de lleno en illustrator y la verdad es que cuanto más voy explorando en las herramientas y los menús de este programa más impresionado me quedo con sus posibilidades. A pesar de llevar ya un par de años desde que di mi adiós definitivo a freehand (todavía hay cosas de él que hecho de menos) y adopté illustrator como programa de referencia para ilustración –también para algunos trabajos de diseño–, a medida que voy profundizado en sus entrañas siempre encuentro algo nuevo. Seguramente esto se debe, por un lado, a la complejidad de este programa y también, en parte, a que he ha comenzado el  aprendizaje de este programa ya con unos añitos  y no se integran lo que uno estudia con la misma facilidad con que lo haces cuando tienes 20 años, y también a que este proceso está siendo muy discontinuo.

domingo, 16 de enero de 2011

Nuestro lugar de trabajo


















He sentido la necesidad de dedicar un par de días de estas pasadas vacaciones de Navidad a ordenar el espacio del estudio. Cuando me encuentro inmerso en varios proyectos, apurado por la urgencia de llegar a una presentación o a la fecha de entrega, voy acumulando carpetas, documentación, pos-its etc sobre el escritorio y sus inmediaciones. De esta forma el espacio disponible a mi alrededor se va reduciendo día a día hasta el punto que puedo encontrarme frente al teclado y la pantalla y rodeado de papeles y carpetas. Acuciado por tareas urgentes e importantes he ido sacrificando, casi sin darme cuenta, el orden: ¿a alguien más le pasa?

Al tener la oficina en casa, el espacio de trabajo y el espacio en que vivimos se influyen de manera muy clara y directa. El material de trabajo va invadiendo la zona de la vivienda y viceversa.

Igual que necesitamos de vez en cuando salir a tomar el aire, tomar unas vacaciones o dedicar un tiempo a nuestras aficiones, también es necesario encontrar el momento para poner en orden nuestra oficina. Debemos tomar un poco de distancia (y para eso está bien disponer de un tiempo sin interrupciones)  y ver si los materiales que han ido ocupando un espacio a nuestro alrededor, en nuestra estantería o en los cajones, tienen necesariamente que estar ahí, encontrar para cada cosa el lugar más adecuado (en muchas ocasiones ese lugar será la basura). Al analizar cual es el lugar de cada objeto te das cuenta la cantidad de cosas con las que convivimos (con las que cargamos), que no sabíamos que estaban ahí y que posiblemente no vamos a utilizar nunca. También me he dado cuenta que en el último año he cambiado algunos hábitos en el modo de trabajar y que esos cambios me hacen replantearme optimizar la posición de algunos elementos.