
Llevo toda mi vida profesional trabajando como diseñador gráfico y sólo recientemente he empezado a interesarme seriamente por la organización y por cómo gestionar y planificar los proyectos.
Antes de pensar formalmente en organización
No creo recordar haber recibido ninguna mención sobre estos asuntos durante mis años de formación y, si lo hubiera hecho alguien entonces, quizá no le hubiera prestado demasiada atención. Luego, durante los años que he trabajado por cuenta ajena he continuado "felizmente" ajeno a esta necesidad. Eran otros los que se preocupaban de gestionar los tiempos. Para mi el trabajo de diseñador se limitaba exclusivamente a diseñar; dar vueltas a un encargo, tener las ideas y realizarlas luego en el ordenador. Luego al aumentar el volumen de trabajo comencé a realizar, simultámeamente a mi trabajo de diseño, tareas de gestión como encargar cubiertas o ilustraciones a colaboradores exteriores, o llevar el control de los materiales que se enviaban a las imprentas. Participaba en reuniones y se hablaba de fechas y prioridades pero no tenía la presión de que encajaran las piezas; fuera de respetar los margenes razonables de tiempo para cada trabajo no entraba dentro de mi responsabilidad la gestión de proyectos. Ahora veo que hubiera sido entonces un buen momento para establecer un sistema claro de gestión de proyectos, pero nadie me aportó entonces este conocimiento ni las herramientas apropiadas. Lo que es evidente es que cuando hay una una deficiente organización o planificación, vamos a sufrir las consecuencias, aunque no hayamos tenido un papel activo en esta planificación y nos venga impuesto de arriba. En muchas empresas se ha ido convirtiendo en algo habitual trabajar sometidos a una carga de trabajo por encima de lo que es posible hace y esa sensación si se convive con ella de manera cotidiana y no disponemos de herramientas para enfrentarla, acabará produciendo estrés. Lo que comienza siendo el desarrollo de una vocación y el trabajo de tus sueños puede pasar a ser una pesadilla. Periódicamente recibíamos algún curso de formación, pero siempre eran cursos de actualización en alguno de los programas informáticos de diseño que usábamos habitualmente y que iban dirigidos a ampliar nuestras habilidades técnicas.
No creo recordar haber recibido ninguna mención sobre estos asuntos durante mis años de formación y, si lo hubiera hecho alguien entonces, quizá no le hubiera prestado demasiada atención. Luego, durante los años que he trabajado por cuenta ajena he continuado "felizmente" ajeno a esta necesidad. Eran otros los que se preocupaban de gestionar los tiempos. Para mi el trabajo de diseñador se limitaba exclusivamente a diseñar; dar vueltas a un encargo, tener las ideas y realizarlas luego en el ordenador. Luego al aumentar el volumen de trabajo comencé a realizar, simultámeamente a mi trabajo de diseño, tareas de gestión como encargar cubiertas o ilustraciones a colaboradores exteriores, o llevar el control de los materiales que se enviaban a las imprentas. Participaba en reuniones y se hablaba de fechas y prioridades pero no tenía la presión de que encajaran las piezas; fuera de respetar los margenes razonables de tiempo para cada trabajo no entraba dentro de mi responsabilidad la gestión de proyectos. Ahora veo que hubiera sido entonces un buen momento para establecer un sistema claro de gestión de proyectos, pero nadie me aportó entonces este conocimiento ni las herramientas apropiadas. Lo que es evidente es que cuando hay una una deficiente organización o planificación, vamos a sufrir las consecuencias, aunque no hayamos tenido un papel activo en esta planificación y nos venga impuesto de arriba. En muchas empresas se ha ido convirtiendo en algo habitual trabajar sometidos a una carga de trabajo por encima de lo que es posible hace y esa sensación si se convive con ella de manera cotidiana y no disponemos de herramientas para enfrentarla, acabará produciendo estrés. Lo que comienza siendo el desarrollo de una vocación y el trabajo de tus sueños puede pasar a ser una pesadilla. Periódicamente recibíamos algún curso de formación, pero siempre eran cursos de actualización en alguno de los programas informáticos de diseño que usábamos habitualmente y que iban dirigidos a ampliar nuestras habilidades técnicas.