Quedan muy poco para que finalice este año 2014. En un par de días estaremos estrenando un Nuevo Año; el 2015 según el calendario occidental. No deja de ser una convención; una gran parte de la población mundial se rige por otros calendarios (el chino, el musulmán, el budista) en los que cada cual comienza su cuenta referida a un acontecimiento esencial para esa culturas y religión en concreto. Pero lo que es evidente para todos es que, independientemente de en en qué año estamos, hay un componente cíclico en el el paso de los días y las noches, las estaciones y los años.
Por mi parte siento que está bien y puede ser esclarecedor e inspirador, aprovechar estos momentos para hacer balance de cómo ha sido, en lo personal y en lo profesional, el año que termina;
- ¿Se he desarrollado de forma similar a como lo imaginábamos hace un año?
- ¿Han ocurrido circunstancias extraordinarias que nos han conducido por caminos claramente nuevos?
- ¿Hemos respondido de manera abierta y creativa a los nuevos retos?
- ¿Hemos aprendido nuevas habilidades?
- ¿Nos hemos sentido estancados?
- ¿Hemos dado lo mejor en los nuevos retos que se han ido presentando a lo largo del año que termina?
