domingo, 21 de agosto de 2011

Una oficina más ecológica

















Cómo trabajador autónomo que tiene su lugar de trabajo en su propia casa estoy interesado por investigar como puedo conseguir de mi oficina un lugar más ecológico. Algunos motivos para plantearse esto pueden ser:
  • Por un lado por una mayor concienciación acerca del respeto al medio ambiente.
  • También por un componente de salud y bienestar laboral.
  • Por último por un interés por cuidar y justificar los gastos económicos que el trabajo como freelance implica.

Trabajar en el mismo lugar en el que vivimos tiene ya de por si unas cuantas ventajas que nos ayudan, si ponemos en ello un poco de interés y conciencia, a tener un control mayor a la media de los trabajadores, sobre el impacto que nuestro trabajo y modo de vida tiene sobre el medio ambiente.

No voy a plantear la necesidad de renovar nuestra oficina ni de hacer ningún gasto extra, sino que quiero compartir algunas observaciones y señalar pequeños gestos que pueden ayudarnos a ir dando pasos para conseguir un lugar de trabajo, y un modo de vida, más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.


  • Por un lado una de las ventajas más evidente es que no necesitamos realizar desplazamientos entre nuestro lugar de residencia y nuestro lugar de trabajo ya que pasar de uno a otro puede ser tan rápido y sencillo como cruzar una puerta. En mi caso la necesidad de desplazarme por motivos laborales son muy ocasionales, motivadas por la necesidad de asistir a alguna reunión. Me siento perfectamente conectado con los clientes y con los colaboradores por medio del teléfono fijo, el móvil, del correo electrónico, de las redes sociales...
    • Mantener a una temperatura adecuada nuestro lugar de trabajo para sentirnos cómodos es el mismo gasto que mantener nuestra casa, o viceversa. No tenemos que despilfarrar energía en mantener caliente una casa que no habitamos durante el día, para estar cómodos al llegar a ella en la tarde (o al anochecer).
    • Podemos comer en casa a diario, lo cual además de más económico es más sano que tener que comer fuera todos los días.
    • Me he dado cuenta de que como freelance gasto muy poco en ropa. Al no tener que trabajar a diario frente a compañeros no siento la presión de vestir de una manera especial e invertir dinero en ello. Tengo una chaqueta, alguna camisa de vestir y algún pantalón cuidado para cuando tengo que asistir a alguna reunión, por lo demás en mi trabajo cotidiano mi preferencia es la comodidad y el bienestar. Guardo, de los tiempos en que trabajaba en empresa, en el fondo del armario algunos trajes de los que debo deshacerme pues ya no utilizo (creo que tampoco me entrarían bien ya ;-) ).
    • Hago un esfuerzo, más consciente en los últimos meses, por mantener lo más ajustada posible la factura de la electricidad. La crisis económica en la que estamos inmersos y las subidas de las tarifas de las compañías de electricidad están consiguiendo que todos seamos un poco más cuidadosos a la hora de evitar despilfarrar la energía. Hay una máxima que trato de aplicar en mi día a día y es que la energía más ecológica y respetuosa con el medio ambiente es la que no se consume. Desde esta valoración es importante apagar los aparatos electrónicos en la noche evitando en gasto totalmente injustificado de las lucecitas verdes que quedan encendidas cuando no utilizamos el ordenador y los periféricos que mantiene una gasto residual en todo momento. En mi caso tengo los equipos conectados a través de una regleta que apago cuando termino mi jornada laboral.
    • Estudiar una buena posición y orientación de nuestro escritorio, cerca de una ventana, que nos facilite una buena iluminación natural la mayor parte de nuestra jornada laboral y que nos permita mantener el aire limpio y fresco es una gran oportunidad de no gastar innecesariamente en iluminación, además de que contribuye a generar un estado de ánimo más alegre y optimista. Viví la experiencia hace años de trabajar en un edificio inteligente con toda la fachada de cristal, sin ventanas; el gasto energético de un edificio así ha de ser una barbaridad y no sé en base a qué se puede justificar este derroche en las circunstancias actuales de crisis energética. Fue una experiencia que no me gustaría tener que repetir y que me afectó negativamente en la salud. Recordar esa circunstancia me hace valorar más la fortuna de trabajar en casa y no estar obligado a delegar en manos de otros cuestiones que tanta influencia tiene sobre el medio ambiente y sobre nuestra salud.
    • Llevo años utilizando mayormente bombillas de bajo consumo y creo que suponen un importante ahorro. Algunas bombillas llevan funcionando varios años sin haber tenido necesidad de reemplazarlas. Existen hoy lámparas LED de bajo consumo que no tiene el inconveniente de empleo del mercurio que presentan las de bajo consumo tradicionales o fluorescentes compactas; tiene el inconveniente de ser todavía muy caras, pero posiblemente estarán en nuestras oficinas en el futuro.
    • Algo a lo que doy vueltas es al tema de la utilización del papel en la oficina. Las tintas de impresora son algo altamente tóxico y dañino al medio ambiente. Trato en lo posible evitar imprimir documentos innecesarios. Sin embargo hay materiales con los que me siento más cómodo trabajando sobre papel, especialmente cuando maqueto y tengo que leer y revisar grandes documentos. En los últimos años he notado el daño que sobre la vista hace estar tantas horas del día leyendo sobre una pantalla. También me he llegado a plantear recargar los cartuchos antes que comprar unos nuevos, pero el modelo de cartuchos que utiliza mi impresora (de petaca) parece  que no son recargables. En todo caso es importante utilizar papel reciclado, emplear ambas caras y posteriormente reciclar de nuevo.

    Creo que los freelances tenemos un gran control de lo que hacemos y como lo hacemos; no existe la excusa de que "de que sirve que yo recicle o ahorre si mis compañeros de oficina no lo hacen". No tenemos que convencer a nadie, si tenemos la convicción (o al menos la intuición) lo hacemos en nuestra vida y no tenemos que dar explicaciones a nadie. Los cambios que introducimos lo vemos claramente reflejados en nuestras facturas y contribuyen a nuestro bienestar.

    Estoy ahora, al regreso de unas breves vacaciones, en un proceso de ordenar y hacer de mi lugar de trabajo un lugar más despejado de elementos innecesarios para poder trabajar más a gusto y de manera más eficiente. También tengo ganas de introducir alguna planta de interior.

    En los días que consigo cerrar la oficina a una hora razonable me gusta salir a dar un paseo, sentarme un rato a meditar o salir a correr. Todas son actividades ecológicas (además de saludables) para las que no necesito coger el coche ni otro medio de transporte. Para mi son necesarias y un contrapunto a la actividad tan sedentaria de estar trabajando a diario frente al ordenador.

    Me planteo también lo poco ecológico que es quedarse trabajando en la noche hasta tarde con luz artificial, cosa que me toca hacer a menudo. Voy a tratar este año de organizarme para evitarlo, en lo posible.

    Ser verde es un proceso gradual. Trabajando en casa, la conciencia que pongamos en nuestra oficina se traslada de manera natural e inmediata a nuestro hogar y por tanto a nuestra familia e influye en la educación trasmitimos a nuestro hijos. Es algo sobre lo que me falta mucho por aprender y cada detalle cuenta: ¿Qué más detalles o ideas se te ocurren para hacer de tu oficina un lugar más verde?








    2 comentarios:

    MERCEDES PÉREZ "KOTORI" dijo...

    Lo tienes muy bien estudiado Jesús. Yo añadiría algo que resulta obvio y que aunque a veces sea un poco lata, creo que compensa con creces y es la presencia de los padres en la casa cuando los hijos llegan del colegio. El sentido de familia que reciben es muy gratificante y estos niños no se convierten en "niños de la llave" que crecen sin la presencia de sus padres que se ven obligados a trabajar fuera de casa para poder pagar créditos e hipotecas. Esta ventaja humana es quizá de las que más compensan a la larga en la vida de la familia del freelance.
    Un abrazo y bienvenido.

    Jesús Sanz dijo...

    Hola Mercedes,
    Nos conocimos en la época en que mis hijas acababan de nacer. En ese momento yo llevaba dos o tres años trabajando ya de freelance. Afortunadamente ya había arrancado mi carrera independiente y tenía una buena experiencia profesional y algún cliente. En esos primeros años compaginar el trabajo en casa con la presencia casi continuada de los bebés en casa (parte del tiempo compartiendo el mismo espacio, sin puerta de separación) podría parecer de locos y ciertamente exige bastante paciencia. Afortunadamente, lo sabes, tuve todo el apoyo familiar. Luego los hijos crecen comienzan la guardería y el colegio, y la conviviencia se vuelve más fácil. Lo que comentas es cierto en mi caso: para mi ha sido un gran regalo poder convivir tantas horas diarias con mis hijas y verlas crecer. Los niños adquieren una idea más clara de lo que sus padres hacen y aprenden a valorarlo y respetarlo. Tampoco está mal si los padres tiene que salir a trabajar fuera cuando puede conciliarse bien los horarios, pero esto es muy complicado en España en muchos sectores laborales. Hay mucho que hablar sobre esto (ventajas e inconvenientes) e imagino que compartiré más sobre esta parte de la experiencia del freelance en el futuro.
    Un beso.